Dado que en estos momentos no está el horno para bollos, como suele decirse, tomé la decisión de emplear esta vez una pintura sin componentes tóxicos, transpirable, lavable, con buen poder cubriente, una buena pintura, pero que fuese mucho más barata. ¿Existe tal cosa hoy en día? Sí, existe, ha existido siempre, es la pintura al temple, una mezcla compuesta por pigmentos terrosos, carbonato de calcio y cola o caseína mezclada con agua y cuyos únicos "inconvenientes" son:
1. que es lavable al agua, es decir, que si le pasas un trapo húmedo con suficiente presión, te la puedes llevar toda, lo cual en determinadas circunstancias puede ser hasta una ventaja, por ejemplo para limpiar las superficies salpicadas de muebles, suelos u otras paredes u objetos e incluso de la propia piel o ropa, o cuando queramos aplicar otro revestimiento sobre el soporte en buenas condiciones.
2. Hay que prepararla en casa, mezclando con agua la pasta que viene en el saco, lo cual también puede representar un ventaja a la hora de dar sucesivas manos, permitiendo un ahorro de pintura o diferentes texturas de acabado; de hecho los pintores que aún aplican el "gotelé" emplean esta pintura para obtener la rugosidad necesaria.
Vamos, que todo son ventajas, así que me acerco a un almacén de pinturas a comprar un saco de 20 Kg, que no me costará más de 20,00 €. Después de preguntar en varias tiendas especializadas, algunas ni sabían de qué les estaba hablando; en un almacén de construcción me querían vender un saco de 50 Kg de cal apagada, no es lo mismo pero es lo que más se aproximaba.
Finalmente, en un centro comercial muy conocido dedicado al bricolage parece que puede encontrarse pintura al temple e incluso adquirirla online. Después de varios intentos, sin embargo, resulta que no, que este producto tan "especializado" sólo se puede adquirir bajo pedido pero presencialmente en uno de los centros que me indican. Me presento allí, y nada más nombrar el temple me dicen que no, que eso no lo tienen y que no lo han tenido nunca, así que les muestro que en su propia página web viene indicado lo que acabo de comentar. Llaman al encargado, a la central y al pentágono y la respuesta es que la única posibilidad es encargar un camión para que les salga rentable el pedido.
Así que ya a punto de renunciar a tan altas exigencias para dar una mano de pintura en mi humilde morada, recuerdo haber contactado hace tiempo con un pintor que también tiene una pequeña tienda en el centro de Barcelona, y que anuncia sus servicios de pintura con toda clase de técnicas, con gran tradición familiar, y que posiblemente disponga de tan preciado producto. Con una simple llamada me confirma que puedo pasar a buscar la cantidad que necesite, avisando con media hora de antelación para que le de tiempo de ir a recogerlo al almacén.
Con esto quiero decir que a veces merece la pena el esfuerzo por mantener nuestras ideas, frente a lo fácil, a lo que hace todo el mundo, al no te compliques la vida, etc. Sé que es un ejemplo muy básico, pero al menos a mí me ha dado que pensar. Y finalmente, aunque sé que con esto no voy a cambiar el mundo, me siento satisfecho del resultado.





