martes, 23 de febrero de 2016

Pintura fácil, ... o no




Empezó el año flojo de trabajo, y aproveché para repintar algunas paredes y techos de casa que ya lo estaban pidiendo hacía tiempo. Una base en malas condiciones había provocado desprendimientos de la capa anterior de pintura, una pintura de buena calidad, sin componentes tóxicos, transpirable, lavable, con buen poder cubriente, en definitiva lo que se le pide a una buena pintura, pero al fin y al cabo una pintura cara. 
Dado que en estos momentos no está el horno para bollos, como suele decirse, tomé la decisión de emplear esta vez una pintura sin componentes tóxicos, transpirable, lavable, con buen poder cubriente, una buena pintura, pero que fuese mucho más barata. ¿Existe tal cosa hoy en día? Sí, existe, ha existido siempre, es la pintura al temple, una mezcla compuesta por pigmentos terrosos, carbonato de calcio y cola o caseína mezclada con agua y cuyos únicos "inconvenientes" son: 

1. que es lavable al agua, es decir, que si le pasas un trapo húmedo con suficiente presión, te la puedes llevar toda, lo cual en determinadas circunstancias puede ser hasta una ventaja, por ejemplo para limpiar las superficies salpicadas de muebles, suelos u otras paredes u objetos e incluso de la propia piel o ropa, o cuando queramos aplicar otro revestimiento sobre el soporte en buenas condiciones. 
2. Hay que prepararla en casa, mezclando con agua la pasta que viene en el saco, lo cual también puede representar un ventaja a la hora de dar sucesivas manos, permitiendo un ahorro de pintura o diferentes texturas de acabado; de hecho los pintores que aún aplican el "gotelé" emplean esta pintura para obtener la rugosidad necesaria.

Vamos, que todo son ventajas, así que me acerco a un almacén de pinturas a comprar un saco de 20 Kg, que no me costará más de 20,00 €. Después de preguntar en varias tiendas especializadas, algunas ni sabían de qué les estaba hablando; en un almacén de construcción me querían vender un saco de 50 Kg de cal apagada, no es lo mismo pero es lo que más se aproximaba.
Finalmente, en un centro comercial muy conocido dedicado al bricolage parece que puede encontrarse pintura al temple e incluso adquirirla online. Después de varios intentos, sin embargo, resulta que no, que este producto tan "especializado" sólo se puede adquirir bajo pedido pero presencialmente en uno de los centros que me indican. Me presento allí, y nada más nombrar el temple me dicen que no, que eso no lo tienen y que no lo han tenido nunca, así que les muestro que en su propia página web viene indicado lo que acabo de comentar. Llaman al encargado, a la central y al pentágono y la respuesta es que la única posibilidad es encargar un camión para que les salga rentable el pedido. 
Así que ya a punto de renunciar a tan altas exigencias para dar una mano de pintura en mi humilde morada, recuerdo haber contactado hace tiempo con un pintor que también tiene una pequeña tienda en el centro de Barcelona, y que anuncia sus servicios de pintura con toda clase de técnicas, con gran tradición familiar, y que posiblemente disponga de tan preciado producto. Con una simple llamada me confirma que puedo pasar a buscar la cantidad que necesite, avisando con media hora de antelación para que le de tiempo de ir a recogerlo al almacén.
Con esto quiero decir que a veces merece la pena el esfuerzo por mantener nuestras ideas, frente a lo fácil, a lo que hace todo el mundo, al no te compliques la vida, etc. Sé que es un ejemplo muy básico, pero al menos a mí me ha dado que pensar. Y finalmente, aunque sé que con esto no voy a cambiar el mundo, me siento satisfecho del resultado.








viernes, 5 de febrero de 2016

Casa en venta en La Bisbal d'Empordà

Casa en venta en La Bisbal d'Empordà

  • Casa adosada de 3 plantas / 274 m² construidos / 233 m² útiles / Parcela de 200 m² / 3 habitaciones / 2 wc / Precio de venta: 255.000 €

Vivienda unifamiliar diseñada con criterios bioclimáticos. Dispone de una planta baja a nivel de la calle, con amplio garaje para dos coches, vestíbulo, trastero-despensa, un despacho (o dormitorio) y un aseo. En planta primera dispone de un distribuidor, tres dormitorios, uno de ellos con terraza y dos con armarios empotrados, salón-comedor de 28 m² y cocina ambos con salida a jardín de 82 m² con barbacoa, y un cuarto de baño completo con iluminación natural por un lucernario; también la escalera dispone de iluminación natural. En planta segunda, un distribuidor con salida a terraza de 15 m², lavadero con caldera de gas natural y una gran sala polivalente para juegos o dormitorio adicional. Tiene calefacción por radiadores y aire acondicionado en salón-comedor y dormitorio principal. Está situada en una urbanización de carácter familiar, muy tranquila, a pocos minutos del centro de La Bisbal d'Empordà. Las ventanas son de aluminio con doble vidrio y persianas de aluminio. Las puertas chapadas en madera de haya y puerta de garaje metálica con mando a distancia.

Casa en venta en La Bisbal d'Empordà


Casa en venta en La Bisbal d'Empordà

lunes, 9 de noviembre de 2015

Reset - reinicio - volver a empezar






Ahora hace justo un año, publiqué la última entrada de este blog, anunciando la nueva actividad que había iniciado unos meses antes. Me estaba costando mucho adaptarme a un nuevo trabajo, que requería poner toda mi atención, nuevos conocimientos, nuevos compañeros de viaje, recuperar contactos, una inversión económica de cierta importancia, etc. 
Pues bien, desde entonces la cosa no ha ido como esperaba, por diversas razones y llegó el momento de parar. Ya hace unos meses que se produjo ese reinicio, y desde aquí quiero agradecer a tod@s los que me han escuchado, me han aconsejado, me han acompañado, incluso a los que me han ignorado, todos merecen mi reconocimiento por lo que me han aportado, aunque en su momento no haya sabido verlo. Especialmente a Ascen y, en otro nivel de importancia las empresas que me dan trabajo y a las personas que forman parte de ellas.
Ahora vuelvo a mi anterior trabajo de tasador, sin dejar de lado todo lo que tenga relación con la arquitectura, y que la crisis haya dejado en pie, así como el asesoramiento tal como explico en este mismo blog. 

sábado, 18 de octubre de 2014

El coste de no actuar







En esta publicación veremos cuál es el coste de no actuar. No estoy hablando de no tomar decisiones, ya que no actuar también es tomar una decisión. En este caso me refiero a la substitución de luminarias tradicionales (incandescentes, las mal llamadas de bajo consumo, fluorescentes, etc), por otras más eficientes, en este caso los conocidos leds.  Demostraremos que no son más caros que la iluminación convencional. En otra ocasión veremos las ventajas adicionales de este tipo de luminarias.

Para ilustrar la premisa anterior, estudiaremos un caso reciente. Se trata de un supermercado de una conocida marca, de tamaño medio-pequeño, lo que significa que buena parte del consumo es debido a iluminación, ya que en este tipo de establecimientos la proporción de neveras, congeladores, climatizadores, etc es menor que en los de mayor tamaño, y por tanto, tiene sentido plantearse la mejora de la eficiencia de las luminarias. Si consideramos que la iluminación puede representar un 20% del coste total de la factura, un ahorro de un 60%, puede representar un razonable ahorro del 12% del total de la misma.
Los datos de partida son muy sencillos: 120 tubos fluorescentes, de 120 cm, de 48 W de consumo considerando la reactancia; 8 horas y media de uso diario, de lunes a sábado, es decir, un total de 204 horas al mes; y finalmente un coste del kW/h de 0,15878165 €, obtenido de la factura.
Una simple multiplicación de los números anteriores por 12 meses nos proporciona un coste anual de casi 2.300 € debido a la iluminación. La substitución de esos 120 tubos fluorescentes por tubos led de 18 W nos brinda un ahorro inmediato de un 62,5%, dejando la factura en unos 855 € anuales.
La inversión necesaria es de 3.200 €, incluyendo material y mano de obra.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que la vida útil de los tubos fluorescentes es de unas 8.000 horas contra las 50.000 de los tubos led, lo que significa que cada 3,3 años aproximadamente tendremos que cambiar los tubos fluorescentes a razón de 4,50€ por tubo. Mientras que los tubos led nos durarán más de 20 años; durante ese tiempo habremos cambiado los tubos fluorescentes al menos 6 veces, con un coste total de 3.240€.
Es decir, que si dejamos la instalación tal como está, resulta que cada año gastaremos unos 162€ en reposición de tubos y unos 1.430€ de más en electricidad, o sea casi 1.600€ anuales. Si tenemos en cuenta, en un cálculo conservador, un IPC del 2% y un  aumento del coste de la electricidad del 1%, resulta que en 10 años dejar las cosas como están nos habrá costado la friolera de 21.400€. ¿Quién se lo puede permitir?

miércoles, 1 de octubre de 2014

Desde hace unos meses llevo una franquicia de eficiencia y ahorro energético. A primera vista parecen unos "palabros" muy raros, de hecho un gran porcentaje de la población no entiende su significado, según alguna encuesta reciente.
Pero ¿Qué entendemos por EFICIENCIA? Sencillamente la capacidad de conseguir un objetivo con los mínimos recursos posibles. Aplicado a la electricidad se trataría de emplear la mínima energía necesaria para activar las máquinas, instrumentos o luces que requieran energía eléctrica para su funcionamiento. ¿Por qué deberíamos preocuparnos por la eficiencia energética en nuestra empresa o vivienda? Entre otras razones, hay una de carácter práctico: su coste económico. Como se puede comprobar fácilmente, el precio de la electricidad no para de subir, además las facturas son cada vez más incomprensibles y por si fuera poco, cada vez vienen más cargadas de conceptos extraños e impuestos sobre impuestos.


Si bien es verdad que existe una cierta libertad de elección de compañía para conseguir el mejor precio por kilowatio, el margen en el que nos podemos mover es mínimo, por lo que resulta mucho más interesante centrar los esfuerzos en la reducción del consumo energético. Aquí es donde nuestra empresa puede ofrecer un asesoramiento personalizado para conocer, controlar y en definitiva, reducir el consumo eléctrico sin disminuir prestaciones. A partir de un estudio inicial, podemos ofrecer un amplio abanico de posibilidades de reducción del consumo.

No dejes de comunicarte con nosotros si quieres ampliar detalles.

lunes, 15 de julio de 2013

PRIMEROS RESULTADOS DE LA CERTIFICACIÓN ENERGÉTICA






Con sólo un mes y medio de aplicación de la nueva normativa sobre certificación energética en los edificios existentes, no sería prudente comenzar a valorar los resultados de las primeras certificaciones. Por varios motivos, entre ellos el estadístico. Sin embargo, en tan poco tiempo y sin haberlo buscado ya he localizado un caso significativo que espero no se extienda y acabe siendo lo normal. 
Aquí va el caso: La semana pasada fui a tasar un piso a una población de l'Alt Penedès, construido el año 2005 y aún pendiente de primera ocupación. Situado en un edificio entre medianeras con una única fachada orientada a norte-noreste, sin sombras, pero de tan sólo 26 m² útiles, es decir, una sala-cocina-dormitorio y un aseo, con un balcón y un lavadero exterior; la única abertura comunica el salón-cocina con el balcón; tiene calefacción por radiadores y caldera mixta de gas natural, sin aire acondicionado. 
A simple vista, y aún teniendo en cuenta que su construcción es anterior a la aplicación del CTE, más exigente en materia de aislamiento y eficiencia energética que la normativa previa (NBE-CT-79), ya vemos que disponiendo de medianeras de 15 cm, fachada de 30 cm aplacada con mármol travertino por el exterior y balconera de aluminio con doble vidrio y persiana de aluminio, su clasificacion energética no va a ser la peor; lo que está por ver es si obtenemos una "C", una "D" o como mucho una "E", ya que tampoco podemos acceder a la documentación de proyecto que nos podría proporcionar datos sobre los coeficientes de aislamiento de la carpintería o el aislamiento, su grosor, etc.
Todo este preámbulo para nada, puesto que no se nos ha solicitado el certificado energético del inmueble. Sin embargo, a la hora de realizar el estudio de mercado de comparables para la tasación, aparece en una conocida web de compraventa de pisos el piso que valoramos, así como otros en el mismo edificio...... con una clasificación energética "G", o sea la peor posible. Aplicando el principio de presunción de inocencia, ya que dispongo de los datos necesarios para comprobarlo, me pongo a ello: empleando el programa CEXv1.0, y seleccionando las opciones más desfavorables del programa (es decir, sin especificar los coeficientes de transmisión, ya que los desconozco), obtengo una clasificación en el límite entre "D" y "E"!!!.
¿Dónde está el truco? ¿Qué aporta al propietario una clasificación energética tan desfavorable? De nuevo, como tantas veces, no tengo respuesta. Quizás alguien, presionado por unos honorarios imposibles ha realizado la certificación a distancia, porque aun desconociendo los trucos del programa, es muy difícil hacerlo tan mal. En cuanto a los beneficios para el propietario-vendedor, no alcanzo a verlos ya que un comprador elegirá antes un piso similar con mejor clasificación. Es más, soy incapaz de ver qué mejoras podría aplicar al piso para mejorar el resultado ya que si realmente con paredes y ventana bien aisladas y caldera nueva, obtenemos una "G", el coste de mejorarla será desorbitado.

miércoles, 8 de mayo de 2013

CERTIFICACIÓN ENERGÉTICA DE LOS EDIFICIOS







¿Para qué sirve el certificado de calificación energética?
El nuevo decreto que obliga a la certificación energética de los edificios existentes (Real Decreto 235/2013, de 5 de abril), va a crear según mi punto de vista, si no lo está haciendo ya, una nueva polémica contra el gobierno. Muchos pensarán que se trata de un nuevo requisito innecesario, que naturalmente conlleva un gasto, y que no aporta valor a los edificios existentes.
En primer lugar habría que decir que tal decreto no debería ser nuevo, puesto que hace ya años que una directiva europea obligaba a la implantación del mismo (Directiva 2002/91/CE del Parlamento Europeo y del Consejo); de hecho España ha sido denunciada por la Comisión Europea por incumplimiento de dicha directiva.
Resumiendo, el objetivo del RD 235/2013, consiste básicamente en asignar a cada edificio o unidad independiente del mismo (cada piso para entendernos), una etiqueta energética similar a las que ya vemos en los electrodomésticos. Conceptualmente, esta etiqueta, que clasifica los pisos o edificios en función de su eficiencia energética, con una letra de la A a la G, no se diferencia mucho de las de los electrodomésticos. Seguramente, cuando compramos una nevera o una lavadora, tendremos en cuenta la etiqueta energética a la hora de tomar una decisión, dentro de un margen de precios asumibles. Debido al tiempo transcurrido desde su aplicación incial, todos los fabricantes han mejorado la eficiencia de sus aparatos, convirtiendo el etiquetado en un argumento de venta. Es lo que debería ocurrir con el etiquetado de los edificios, una vez consoliada la aplicación del RD; de hecho, los edificios cada vez son más eficientes porque incorporan los nuevos materiales y técnicas que mejoran sus prestaciones energéticas.
Sin embargo, a la hora de mejorar la eficiencia energética de los edificios, nos encontramos con un serio inconveniente: si bien los electrodomésticos tienen una vida muy corta y sus diseños se han mejorado en poco tiempo, los edificios existentes tienen un periodo de vida mucho más largo, y si queremos mejorar su rendimiento, deberemos actuar sobre el propio edificio o elemento existente, lo que inevitablemente sí puede representar un coste considerable.


¿Cómo se certifica energéticamente un edificio?
La certificación energética de los edificios deben realizarla "técnicos certificadores con titulación académica y profesional habilitante para la realización de proyectos de edificación o sus instalaciones térmicas". Es decir, hasta ahora, arquitectos o ingenieros de la construcción, quienes a partir de la visita al inmueble y la toma de datos, emitirán el correspondiente certificado. Su coste, dado que no existen ya los mínimos colegiales, es libre y se pactará con cada profesional. Probablemente, en función del tamaño y la dificultad del edificio o parte a certificar, el coste del certificado estará en un margen de 200 a 900 €, para viviendas en un edificio.

El ministerio de Industria, Energía y Turismo proporciona unas sencillas herramientas informáticas para la certificación de forma simplificada, con las cuales podemos cumplir el requisito de la certificación y a la vez obtener recomendaciones para mejorar la calificación energética. Aunque existen en el mercado programas informáticos mucho más sofisticados, los que proporciona el Ministerio son suficientes para su cometido de certificación, pero en nuestra opinión no aportan prácticamente nada en el capítulo de las recomendaciones.
Si realmente queremos mejorar la eficiencia energética de nuestro piso o casa, deberemos acudir a un profesional que además de manejar esas herramientas informáticas, sea capaz de interpretar los resultados y proponer medidas correctoras adecuadas, valorando su coste y su aportación real a la mejora de la calificación obtenida.

Las herramientas informáticas del ministerio, ofrecen muy pocas posibilidades en cuanto a la mejora real de la eficiencia energética, ya que sólo permiten señalar algunas actuaciones (añadir aislamiento a las paredes, sustituir las ventanas por otras más eficientes, o renovar la caldera de producción de agua caliente o calefacción, etc.), sin poder desarrollarlas técnicamente ni valorarlas, lo cual se deberá hacer en un informe o proyecto paralelo si relamente queremos implenetar dichas medidas de corrección.

A modo de ejemplo, la simple sustitución de unas viejas ventanas con vidrio sencillo por otras de mejores prestaciones con doble vidrio, pueden mejorar la calificación energética de una vivienda en dos letras; ese sería el resultado del certificado. Sin embargo, si nos decidimos a realizar la obra propuesta, deberemos acudir a un profesional para que localice el producto adecuado, valore sus prestaciones reales estudiando los valores proporcionados por el fabricante, calcule su coste y compruebe su correcta ejecución.


¿Por qué debería contratar a un arquitecto?
Resumiendo, podríamos decir que el simple cumplimiento del decreto representará un coste para el propietario, que no verá compensado si no realiza las correcciones que se le propongan en la certificación energética; además una calificación energética baja, pesará negativamente en la decisión del comprador. Sin embargo, el coste superior de un estudio más detallado y la implantación de las recomendaciones sí pueden verse compensadas por el ahorro futuro en la factura de electricidad y/o gas, así como por la mejora de la calificación, que puede influir en la decisión de compra, por lo que recomendamos la realización de dicho estudio más exhaustivo, que incluya también la certificación energética.




sábado, 21 de julio de 2012

Otro escándalo en VPO






Hace unos días fui a tasar un piso a Sabadell (Barcelona), que al parecer se va a adjudicar el banco en dación en pago. Un piso en buen estado, reformado, con tres habitaciones, baño, ascensor, unos 90 m² construidos (80 m² útiles)......... y según la nota simple registral, con una hipoteca a 396 meses (33 añitos de nada) de 204.000 € sobre sus espaldas. Desconozco más detalles de la hipoteca, la parte que han pagado, lo que queda por pagar, los intereses acumulados, etc. Su valor de mercado actual rondará los 190.000 € como máximo, por lo que parece un valor "razonable" teniendo que en cuenta que dicha hipoteca se formalizó el año 2.008.
Hasta aquí, todo parece "normal". Sin embargo, resulta que en la misma nota simple registral, existen dos cargas importantes: 1. la prohibición de disponer, a favor de la administración, durante cinco años; 2. derechos de tanteo y retracto a favor de la administración, durante todo el tiempo de calificación (30 años en este caso).
Aunque no consta el número de expediente de VPO, con una simple llamada a la Generalitat, nos informan del precio máximo de venta que corresponde a la vivienda de protección oficial de promoción pública en segundas o posteriores transmisiones, que no es otro que 38.050,39 €. Es decir, el precio máximo de venta, y por tanto, de tasación es exactamente TREINTA Y OCHO MIL CINCUENTA EUROS CON TREINTA Y NUEVE CÉNTIMOS.
Entonces, ¿cómo es posible que se le concediera una hipoteca por ese valor? Pues no tengo respuesta, pero lo que sí tengo claro es que el banco se tendría que comer con patatas los 165.949,61 € de diferencia, para empezar. Y a continuación abrir una investigación para delimitar resposabilidades, aquí los abogados me dirán si civiles o penales, para el tasador, el notario, los responsables del banco, etc.

jueves, 20 de octubre de 2011

Hipotecas increíbles




De nuevo me encuentro de narices con la especulación inmobiliaria llevada al límite. Hoy he visitado, mejor dicho no he visitado ya que en estos casos no tenemos acceso a las viviendas, un piso en Sabadell, que por lo que parece se ha adjudicado o se va a adjudicar el banco. Se trata de un bloque de viviendas, originalmente de VPO, de calidad media-baja, sin ascensor en un barrio periférico de la ciudad; la vivienda, situada en planta baja a nivel de la calle, o sea a la vista de todo el que pasa por la calle, tiene una superficie construida incluyendo elementos comunes de 77 m², es decir, unos 62 m² útiles. Una vez realizado el estudio de mercado, obtenemos un precio de venta de cerca de 83.000 €, a razón de 1.339 €/m² útiles aproximadamente.
Hasta aquí, todo "normal", entendiendo como normalidad la coyuntura actual de precios a la baja y la escasa cantidad de pisos que se venden, menos aún de estas características.
Lo interesante viene ahora: resulta que disponemos de la tasación anterior realizada también sin visita interior de febrero de este año, o sea hace tan solo 8 meses, por un valor de 127.000 € aproximadamente, con la misma superficie empleada, o sea, a 2.048 €/m² útiles, o lo que es lo mismo, casi un 53 % superior al valor actual. Bien, podríamos discutir si la tasación actual es demasiado conservadora, o si la anterior era demasiado arriesgada. Pero no importa, porque resulta que en la nota simple registral que empleamos para hacer la tasación, consta una hipoteca concedida en septiembre de 2.008 de 242.000 €, repito, DOSCIENTOS CUARENTA Y DOS MIL EUROS, dicho de otra forma, más de 40.000.000 de pesetas, lo que equivale a 3.900 €/m² útiles más o menos, casi 650.000 ptas/m².
¿Quién valoró el piso en esa cantidad? ¿O es que el banco concedió una hipoteca independientemente del valor de tasación?
La culpa es del mercado, dirán algunos: si los precios son estos y necesitas un piso, lo pagas y punto. Creo que a poco que investiguemos veremos que el año 2.008, ya metidos en plena crisis inmobiliaria, este piso no tenía ese valor, es más creo que nunca lo ha tenido.
Entonces, ¿quién o quiénes son los culpables, o mejor dicho los responsables de este desaguisado, que me imagino habrá dejado en la ruina de por vida a una familia?
En mi opinión, creo que todos tenemos parte de responsabilidad (me incluyo como tasador, ya que aunque la tasación inicial no era mía, me podría haber pasado en otro caso, aunque no tengo noticia de ningún caso parecido):
1. El vendedor (comercial o propietario), todos los vendedores, cuando ponen un precio desorbitado, procurando sacar mayor beneficio que el vecino, si puede.
2. El comprador, al pagar un precio fuera de toda lógica, pudiendo presionar al vendedor, buscando otros pisos más económicos.
3. El tasador al dar un valor, de nuevo fuera de toda lógica, con mayor respobsabilidad en este caso, dado que se le supone mayor conocimiento del mercado.
4. El banco, al otorgar una hipoteca de alto riesgo, teniendo en cuenta las características del piso en cuestión y su precio, puesto que es su trabajo valorar dicho riesgo, para lo cual dispone de una tasación que debería haber leído desde el principio hasta el final y no haberse quedado sólo con el valor de tasación. Si lo hubiera hecho así, habría visto que el edificio no tiene ascensor, que está situado en una zona periférica, con pocos servicios y de transporte público deficitario y que el valor de tasación era excesivo.
5. El notario, ya que aunque su trabajo no es conocer los valores de venta de los pisos, dada su experiencia en otras operaciones, podría haber advertido la locura del valor de tasación, así como de las cuotas que tendría que asumir el comprador hasta el año 2.048, sin falta.
De nuevo, un tasador independiente podría haber reconducido la situación desde el inicio del proceso y podría haber evitado un desenlace previsiblemente dramático.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Esto me lo tienes que valorar en ........ €




Parece que algunos siguen sin entender cuál es la función del tasador. Hace unos días, fui a valorar una vivienda adosada con jardín, de pocos años de antigüedad, en buen estado, soleada, en una población cercana a Barcelona. En principio, y aún teniendo en cuenta el estado actual del mercado inmobiliario no parecía un caso problemático. La cuestión es que al recibirme el hermano del propietario, después de darme los buenos días, me soltó de buenas a primeras (textual): "Me ha dicho mi hermano que tienes que tasar la casa en 700.000 €". Naturalmente puse cara de póquer, por razones evidentes, ya que los tasadores tenemos "prohibido" comentar el valor de los inmuebles que tasamos con la propiedad, entre otras cosas porque hasta que no se realizan todas las comprobaciones y el correspondiente estudio de mercado, no podemos estar seguros del valor final de la tasación; incluso después de terminado el trabajo estamos a expensas del departamento de validación, que podría tener un criterio distinto del nuestro o una base de datos más ajustada que nos podría hacer reconsiderar el valor.
Lo cierto es que la casa se valoró en alrededor de 500.000€, por lo que intuyo el estado de cabreo del propietario.
A raíz de este incidente, más habitual de lo que pueda parecer, se suscitan varias reflexiones:
¿En qué piensa esta persona que consiste mi trabajo? ¿Por qué cree que me desplazo hasta su casa, realizo un croquis para comprobar la superficie, realizo un estudio de mercado y cobro unos honorarios por ello, si el trabajo ya me lo ha hecho él?
El hecho es que yo trabajo para una empresa de tasaciones que a su vez trabaja para las entidades bancarias estableciendo el valor de los inmuebles según estrictos criterios normativos. Y ese valor es básico en el proceso de concesión de las hipotecas, pero no es un valor arbitrario a gusto del consumidor, sinó un límite de garantía que el prestamista debería tener muy en cuenta a la hora de prestar dinero a sus clientes. Otra cosa, es el uso que la entidad bancaria haga de ese valor; o sea, a partir de aquí, termina mi trabajo y la entidad bancaria puede hacer con ese valor lo que le venga en gana. Pero mi trabajo es el que es, y la actitud de esta persona la sentí como una falta de respeto hacia mí.
Lo cierto es que no es la primera vez que me ocurre, pero nunca de forma tan flagrante.