De nuevo me encuentro de narices con la especulación inmobiliaria llevada al límite. Hoy he visitado, mejor dicho no he visitado ya que en estos casos no tenemos acceso a las viviendas, un piso en Sabadell, que por lo que parece se ha adjudicado o se va a adjudicar el banco. Se trata de un bloque de viviendas, originalmente de VPO, de calidad media-baja, sin ascensor en un barrio periférico de la ciudad; la vivienda, situada en planta baja a nivel de la calle, o sea a la vista de todo el que pasa por la calle, tiene una superficie construida incluyendo elementos comunes de 77 m², es decir, unos 62 m² útiles. Una vez realizado el estudio de mercado, obtenemos un precio de venta de cerca de 83.000 €, a razón de 1.339 €/m² útiles aproximadamente.
Hasta aquí, todo "normal", entendiendo como normalidad la coyuntura actual de precios a la baja y la escasa cantidad de pisos que se venden, menos aún de estas características.
Lo interesante viene ahora: resulta que disponemos de la tasación anterior realizada también sin visita interior de febrero de este año, o sea hace tan solo 8 meses, por un valor de 127.000 € aproximadamente, con la misma superficie empleada, o sea, a 2.048 €/m² útiles, o lo que es lo mismo, casi un 53 % superior al valor actual. Bien, podríamos discutir si la tasación actual es demasiado conservadora, o si la anterior era demasiado arriesgada. Pero no importa, porque resulta que en la nota simple registral que empleamos para hacer la tasación, consta una hipoteca concedida en septiembre de 2.008 de 242.000 €, repito, DOSCIENTOS CUARENTA Y DOS MIL EUROS, dicho de otra forma, más de 40.000.000 de pesetas, lo que equivale a 3.900 €/m² útiles más o menos, casi 650.000 ptas/m².
¿Quién valoró el piso en esa cantidad? ¿O es que el banco concedió una hipoteca independientemente del valor de tasación?
La culpa es del mercado, dirán algunos: si los precios son estos y necesitas un piso, lo pagas y punto. Creo que a poco que investiguemos veremos que el año 2.008, ya metidos en plena crisis inmobiliaria, este piso no tenía ese valor, es más creo que nunca lo ha tenido.
Entonces, ¿quién o quiénes son los culpables, o mejor dicho los responsables de este desaguisado, que me imagino habrá dejado en la ruina de por vida a una familia?
En mi opinión, creo que todos tenemos parte de responsabilidad (me incluyo como tasador, ya que aunque la tasación inicial no era mía, me podría haber pasado en otro caso, aunque no tengo noticia de ningún caso parecido):
1. El vendedor (comercial o propietario), todos los vendedores, cuando ponen un precio desorbitado, procurando sacar mayor beneficio que el vecino, si puede.
2. El comprador, al pagar un precio fuera de toda lógica, pudiendo presionar al vendedor, buscando otros pisos más económicos.
3. El tasador al dar un valor, de nuevo fuera de toda lógica, con mayor respobsabilidad en este caso, dado que se le supone mayor conocimiento del mercado.
4. El banco, al otorgar una hipoteca de alto riesgo, teniendo en cuenta las características del piso en cuestión y su precio, puesto que es su trabajo valorar dicho riesgo, para lo cual dispone de una tasación que debería haber leído desde el principio hasta el final y no haberse quedado sólo con el valor de tasación. Si lo hubiera hecho así, habría visto que el edificio no tiene ascensor, que está situado en una zona periférica, con pocos servicios y de transporte público deficitario y que el valor de tasación era excesivo.
5. El notario, ya que aunque su trabajo no es conocer los valores de venta de los pisos, dada su experiencia en otras operaciones, podría haber advertido la locura del valor de tasación, así como de las cuotas que tendría que asumir el comprador hasta el año 2.048, sin falta.
De nuevo, un tasador independiente podría haber reconducido la situación desde el inicio del proceso y podría haber evitado un desenlace previsiblemente dramático.
