lunes, 27 de septiembre de 2010

Mi estilo


Algunos clientes me preguntan cuál es mi estilo, cómo son mis proyectos; es decir, si utilizo obra vista, cubierta inclinada o plana, moderno o clásico, o si me parezco a tal o cual arquitecto.
Bien, la respuesta es sencilla y a la vez compleja. Es decir, diría que no tengo un estilo definido, en el sentido de mediatizar los proyectos desde el inicio con una serie de tics, o materiales, o esquemas predefinidos, etc, si ello se entiende en sentido positivo. Mi manera de proyectar tiene mucho que ver con mi forma de entender la arquitectura. Mi trabajo va dirigido a las necesidades de las personas, no a un mercado invisible que aceptará cualquier cosa que se le proponga; trato de saber qué es lo que el cliente desea, antes de empezar a dibujar. Desde mi punto de vista, los materiales a emplear surgen por sí mismos durante el desarrollo del proyecto, para adaptarse a las distintas necesidades y preexistencias. De ahí que cada proyecto sea distinto. Unos proyectos demandan un desarrollo en una sola planta, otros requieren elevarse para mejorar las vistas o por imposición de la pendiente del terreno; en otros casos optamos por cubiertas planas para aumentar la superficie aprovechable si el terreno es muy pequeño; la orientación de las fachadas requerirá unas veces ventanales amplios para aprovechar la insolación, o pocas y reducidas aberturas si no es fasvorable.


En definitiva, el estilo no es un dato de partida, sino el resultado del buen desarrollo del proyecto. Será tanto mejor cuanto más contento quede el cliente no solo con el proyecto, sinó con el funcionamiento de la vivienda a lo largo de las diferentes estaciones del año y sus prestaciones en cuanto a sostenibilidad.

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